sábado, 22 de noviembre de 2008


La recuerdo sentada, la espalda contra la puerta cerrada de aquel cuarto, los brazos caídos a los lados, las palmas de las manos abiertas hacia mí. Recuerdo cómo mantenía el rostro erguido, desafiante, mientras le acariciaba la garganta con la yema de los dedos. Recuerdo cómo tómo mis manos y las posó sobre sus pechos, y cómo le temblaban la mirada y los labio cuando tomé sus pezones entre los dedos y los pellizqué embobado, cómo se deslizó hacia el suelo imientras buscaba su vientre con los labios y sus muslos me recibían...